
El pasado domingo, día 19, Ana Ubé publicaba en Diario de Teruel un comentario elogioso hacia los socios del Centro de Estudios de Albarracín (CECAL). Esos trescientos componentes que sostienen con sus cuotas la actividad del Centro suponen un pequeño ejército dispuesto a defender el patrimonio cultural de una esfera rural que está a punto de desaparecer.
Sin embargo, me planteo cuál pueda ser la relación entre gestores, receptores y marginales en relación al producto cultural.
Sin embargo, me planteo cuál pueda ser la relación entre gestores, receptores y marginales en relación al producto cultural.