martes, 21 de octubre de 2008

Los 300


El pasado domingo, día 19, Ana Ubé publicaba en Diario de Teruel un comentario elogioso hacia los socios del Centro de Estudios de Albarracín (CECAL). Esos trescientos componentes que sostienen con sus cuotas la actividad del Centro suponen un pequeño ejército dispuesto a defender el patrimonio cultural de una esfera rural que está a punto de desaparecer.
Sin embargo, me planteo cuál pueda ser la relación entre gestores, receptores y marginales en relación al producto cultural.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gestor cultural: Hay grados, postgrados y cursos para proporcionarte el título de experto en gestión cultural. Y te venden como entrada que vas a conocer un amplísimo campo de acción que afecta a actividades muy diversas, pero interrelacionadas, en las que intervienen la economía, la política, la comunicación, la organización humana y la organización material. No me creo ninguno.
Receptor cultural: Los modelos son diferentes según quién los estudia. Problablemente quién más se equivoca es el sector político, aun cuando hasta ahora le está dando muy buenos resultados. Hay que tratar con personas de carne y hueso, individuales y, posiblemente, libres. Eso es lo que no desean ni unos/as ni otros/as.
Marginales culturales: No tienen acceso a los medios de comunicación culturales (no de masas). Nunca se han planteado ser participantes.

Conclusiones particulares: Las acciones culturales tradicionales se sustentan en métodos decimonónicos, la sociedad es una y puede modificarse según los criterios de las clases gobernantes. Particularmente creo que la gestión de la cultura se sustenta en valores de desarrollo. Proporcionar medios para conocernos permite desarrollar las sociedades. Desde el momento que la acción cultural se politiza aumenta la burocratización, se crea una burguesía "culta" que no es tal y se reproducen sistemas insolidarios. La cultura está en la sociedad, es parte de ella y con ésta puede desarrolarse, eso sí, siempre que no esté determinada por la clase dirigente.
Tener trescientos socios en CECAl es una honra para el Centro de Estudios. Posibilitar la libertad al conocimiento a través del acceso a la cultura es otra honra para los/as que lo promocionan (y me consta que no sois "gestores culturales". Por otra parte, considero completamente necesario abrir las puertas del conocimiento a las personas que, hasta ahora, desconocen (por falta de "conocimiento") la labor que estáis desarrollando. En el fondo, un trabajo a favor de una sociedad comunitaria (una "comunidad").

Eloy Cutanda dijo...

Se hace difícil conceptualizar con rigor en tan poco espacio. Hablamos de clases gobernantes, dirigentes, burguesía culta... Si partimos del principio "la cultura dominante es la cultura de la clase dominante", ¿estaríamos reproduciendo modelos, valores y productos, indendientemente del nivel donde nos situáramos a la hora de promover la cultura desde nuestros ámbitos de actuación? ¿Reproducimos en definitiva esa cultura de la clase dominante?