martes, 23 de noviembre de 2010

REDES SOCIALES Y CONTENIDOS DIGITALES


PUNTO DE PARTIDA

Con la introducción de las TIC en la escuela nos encontramos ante una exigencia de cambio metodológico.

Las personas capaces de realizar ese cambio son los profesores. Sin embargo, el avance no es todo lo rápido que cabría desear. Tres grupos: los que aún no incorporan las TIC (grupo mayoritario), profesores que las incorporan pero no cambian de metodología y, por último, aquellos que las integran con la finalidad de producir un cambio metodológico.

En esta tesitura tienen también su importancia los equipos directivos, y no es difícil encontrarse todavía algunos que se muestran refractarios a la integración de las TIC.

Por último, la flexibilidad del sistema educativo y la autonomía de los centros como vía para el reconocimiento de nuevas formas de enseñar y aprender no puede quedarse en una mera declaración de intenciones.

REDES SOCIALES

Estamos plenamente de acuerdo con el hecho de que las Redes Sociales (RS) son un fenómeno imparable. Sin considerar ahora su valor como lugar de encuentro para la amistad o el entretenimiento, es su relación con el conocimiento reglado y no reglado lo que las puede convertir en una herramienta de gran alcance para el intercambio de información y comunicación.

Entiendo que su uso debe ser ineludible en la Universidad y deben ir adaptándose a niveles educativos inferiores. Sobre todo, deben acoger contenido liberado y debe hacerse notar el liderazgo del profesorado. Hoy ya no tiene ningún sentido dictar apuntes, algo que se sigue haciendo y sobre lo que las autoridades académicas no toman cartas en el asunto.

En Primaria.

La escuela sigue siendo el espacio donde aprender y formarse. Aunque el alumno debe ser el centro de nuestras preocupaciones, no debemos olvidar que la figura del profesor es también clave.

En estas etapas de Infantil y Primaria la escuela es todavía el lugar donde se puede y se debe dialogar.

¿Qué redes, qué comunidades?

La escuela debe abordar el uso de las RS por parte de sus alumnos: educando en el modo de acercarse a ellas, desarrollando –en palabras de J. Adell- la ciudadanía digital, una de las dimensiones de la competencia digital.

La escuela debe iniciar en el uso de las RS mediante redes cerradas. (Se dirá que las abiertas no dejan acceder a menores, pero esto no es del todo cierto).

Son las redes sociales específicas y de carácter local las que podrían dar un impulso inicial a esta forma de comunicarse y de compartir información. Nosotros hemos puesto en marcha dos: una es Educamos entre todos, dirigida a toda la comunidad educativa de la localidad; la otra es una cuenta de Twitter. Estamos valorando su potencialidad.

No tengo muy claro la necesidad de romper la barrera entre la vida privada y docente de los alumnos, virtud que a menudo se atribuye a las RS. Quiero dejar en el aire dos preguntas: ¿Por qué los alumnos habrían de participar voluntariamente en una red social donde tuvieran presencia sus profesores? La segunda: ¿Por qué los alumnos habrían de participar voluntariamente en redes seguras, con filtros decididos por los mayores?

Es preciso, por otra parte, hablar de red social o comunidad social específica, adaptada a cada circunstancia.

Las instituciones educativas no pueden quedarse al margen. La escuela, cada escuela, cada CEIP, cada IES, debe promover su uso adecuándolas y liderando el cambio.

Por lo que respecta al profesorado señalaré que las RS son un gran apoyo para su formación, fundamentalmente para aquéllos (ese 17’5%) que integra las TIC con el objetivo claro de cambiar la metodología.

Personalmente, un problema que he advertido es el que viene del número de redes y comunidades del que uno puede llegar a formar parte, lo que conlleva una gran dedicación en tiempo. Al final he decidido limitarme a una red ágil, no específica y equilibrada en sus aspectos de ruido y enredo. Otra pregunta: ¿Necesitamos estar todos en una misma red social?

Las familias deben ver incrementadas sus posibilidades de participación. En otros lugares he señalado que nunca antes ha existido la posibilidad tan grande de abrir la escuela, de ver la escuela. Las RS deben contribuir también a favorecer la visibilidad de la escuela abierta, favoreciendo el diálogo, el intercambio de opiniones, contribuyendo a la cohesión de la comunidad educativa.

CONTENIDOS DIGITALES

Un hecho fácilmente constatable: la facilidad de producción de contenidos digitales y la multitud de productores genera un monto considerable de contenidos, la mayoría de ellos adaptados al contexto, lo que es muy importante en el aspecto metodológico.

Respecto a los contenidos digitales cabe señalar tres posiciones:

a) la del negocio, para vender, y que no puede obviarse en el sistema de producción en que nos hallamos inmersos.

b) la de la posición en la escala del saber, que libera parte de los contenidos, pero que apunta de alguna manera a un lugar de predominio.

c) la de la producción compartida y libre, que libera contenidos sin ánimo de negocio ni de predominio.

Es evidente que la industria editorial sabrá adaptarse rápidamente a las circunstancias cambiantes. Las instituciones educativas deberán estar atentas tanto a la calidad de los contenidos ofertados como a su precio. Entiendo que ese modelo de negocio tendrá sus destinatarios entre el profesorado que jamás se va a convertir en productor: la tecnología y las herramientas que se desarrollen deben ser asequibles (por su uso y por su coste) para quien las tiene que implementar. Sin embargo, hay que preguntarse si esas herramientas van a favorecer un cambio metodológico real.

Por otra parte, la capacidad de producción de contenidos que se comparten libremente debe potenciarse con ahínco. El lema puede resultar tajante, pero debe tenerse muy en cuenta: No necesito contenidos enlatados y descontextualizados; necesito una buena conexión a Internet, desde donde poder acceder a recursos previamente seleccionados.

La tecnología, desde este punto de vista, sí ayuda a cambiar la metodología o a incidir positivamente sobre prácticas que ya se venían realizando con anterioridad: dialogar, investigar, producir, compartir. Cuando a los alumnos se les propone una investigación, la atención está asegurada, a la vez que cuidan los discursos y los productos que se exponen a la comunidad.

MÁS PARA EL DEBATE

Las RS se quedan, las comunidades se afianzarán.

La escuela, al menos en CEIPs e IES, sigue siendo válida como espacio primordial donde acceder al conocimiento, pero ha de cambiar urgentemente de metodología. Las TIC pueden venir en ayuda de ese cambio por parte de cierto sector del profesorado.

El profesorado nunca será homogéneo en su relación con las TIC: a la espera de que los pasivos disminuyan en número, los profesores que integran las TIC en el aula serán consumidores o prosumidores. En manos de estos últimos cabe depositar la esperanza del cambio metodológico.

Desparecerá el libro de texto en papel (otros esperan que no sólo desaparezca el de papel).

Redes virtuales sobre materias versus redes físicas de aula: la preponderancia de unas u otras dependerá de la etapa educativa y de la metodología adoptada. Una clase magistral que remite a apuntes debería tener los días contados. Por el contrario, las RS deberían tenerlo difícil frente a metodología activas.

El profesor sigue siendo elemento de gran importancia. Debe impulsar un pensamiento crítico, creativo y cuidadoso. Dudo que el mejor lugar para esto sea una RS.

Hay que aceptar una evaluación constante, que sea capaz de ver y valorar más allá de la letra de una ley de educación o de unas directrices internacionales.

Respecto a la educación personalizada es preciso señalar que estamos igual de preparados que cuando no había TIC. Se trata de una tarea que requiere una formación y una puesta en práctica continuada, con una profunda reflexión sobre el propia trabajo docente.

Plataformas de contenidos digitales. El profesor, los claustros o los equipos directivos ya hacen una selección de libros de texto. Lo mismo podría hacerse, si es el caso, con los contenidos digitales. Lo que no conviene, de ninguna manera, es obligar a realizar la elección, pues esto va en contra de la flexibilidad y autonomía que realmente puede conducirnos hacia la metodología adecuada a los nuevos tiempos.

Los estudiantes cambiarán su forma de estar en la clase (multitarea). También será necesario cambiar la forma en que vemos al estudiante. (“No es que tenga déficit de atención, es que no me interesa lo que dices”).

Del esfuerzo y del sacrificio sólo se habla bien cuando se han alcanzado los objetivos. Hasta entonces, hay que decir que se trata de conceptos muy difíciles de inculcar en cualquier persona, con TIC y sin TIC.

REFLEXIÓN FINAL

En definitiva, con TIC o sin ellas, se trata de infundir el amor por el conocimiento –sí, con las técnicas adecuadas de aprender a aprender- y el estar en disposición de aprender durante toda la vida. Esa es nuestra primera tarea como docentes. Ahora bien, la sociedad debe cumplir con su parte, la que corresponde a la promesa de futuro que debemos hacerle a las generaciones que quieren incorporarse al mundo del trabajo: el amor por el conocimiento no es exclusivamente competencia en relación al mercado laboral; el aprendizaje a lo largo de la vida no es un aparcamiento de parados. La sociedad debe tomarse en serio no sólo la formación de sus ciudadanos, sino la finalidad de esa formación.

martes, 16 de noviembre de 2010

MAL DE ESCUELA


Leo Mal de escuela, de Daniel Pennac. Me quedo con unos fragmentos evocadores respecto a la realidad educativa actual. El primero tiene que ver con los ritmos y la diversidad. El segundo, con las renovaciones pedagógicas y el último..., bueno, el último lo tendrán que leer.

1.- Orquesta vs. regimiento

Por lo demás, le parecía que la naturaleza de una clase y una orquesta estaban relacionadas. Cada alumno toca un instrumento, no vale la pena ir contra eso. Lo delicado es conocer bien a nuestros músicos y encontrar la armonía. Una buena clase no es un regimiento marcando el paso, es una orquesta que trabaja la misma sinfonía. Y si has heredado el pequeño triángulo que solo sabe hacer ting ting, o el birimbao que solo hace boing boing, todo estriba en que lo hagan en el momento adecuado, lo mejor posible, que se conviertan en un triángulo excelente, un birimbao irreprochable, y que estén orgullosos de la calidad que su contribución confiere al conjunto. Puesto que el gusto por la armonía les hace progresar a todos, el del triángulo acabará también sabiendo música, tal vez no con tanta brillantez como el primer violín, pero conocerá la misma música.
Hizo una mueca fatalista.
- El problema es que queremos hacerles creer en un mundo donde solo cuentan los primeros violines.
Una pausa:
- Y que algunos colegas se creen unos Karajan que no soportan dirigir el orfeón municipal. Todos sueñan con la Filarmónica de Berlín, lo que es comprensible.



2.- Reformas

Sucede con la pedagogía como con todo lo demás: en cuanto dejamos de reflexionar sobre casos particulares (pero, en este campo, todos los casos son particulares), para regular nuestros actos, buscamos la sombra de la buena doctrina, la protección de la autoridad competente, la caución del decreto, el cheque en blanco ideológico. Luego nos plantamos sobre certezas que nada hace vacilar, ni tan siquiera el desmentido cotidiano de la realidad. Solo treinta años más tarde, si la Educación Nacional al completo cambia de rumbo para evitar el iceberg de los desastres acumulados, nos permitiremos un tímido viaje interior, pero es el viraje del propio paquebote, y henos aquí siguiendo el rumbo de una nueva doctrina, bajo la égida de un nuevo mando, en nombre de nuestro libre albedrío, claro está, pues somos eternos antiguos alumnos.


3.- Amor y metodología

-Vamos, tú que lo sabes todo sin haber aprendido nada, ¿cuál es el modo de enseñar sin estar preparado para ello? ¿Hay algún método?
-No son métodos los que faltan. Sólo habláis de los métodos. Os pasáis todo el tiempo refugiándoos en los métodos cuando, en el fondo de vosotros mismos, sabéis muy bien que el método no basta. Le falta algo.
-¿Qué le falta?
-No puedo decirlo.
-¿Por qué?
-Porque es una palabrota.
-¿Peor que "empatía"?
-Sin comparación posible. Una palabra que no puedes ni siquiera pronunciar en una escuela, un instituto, una facultad o cualquier lugar semejante.
-¿A saber?
-No, de verdad, no puedo...
-¡Vamos, dilo!
-Te digo que no puedo. Si sueltas esta palabra hablando de instrucción, te linchan, seguro.
-...
-El amor.






viernes, 12 de noviembre de 2010

LA TECNOLOGÍA INVISIBLE

Excelente presentación de Ana Laura Rossaro @anarossaro

viernes, 5 de noviembre de 2010

eCLM 2012

El pasado día 2 de noviembre, en Toledo, estuvimos en una mesa de trabajo para dialogar sobre redes sociales y contenidos digitales. Se trata de una iniciativa promovida por la Junta de Castilla la Mancha y Telefónica, con el fin de establecer las bases del desarrollo de las TIC en los próximos años en varios sectores como educación y sanidad. Las conclusiones las comentaré en otra ocasión.


martes, 26 de octubre de 2010

COMPETENCIA DIGITAL

A través del blog ConoCity: una ciudad de conocimiento conozco esta explicación de Jordí Adell sobre las diferentes dimensiones de la competencia digital. Clarito, clarito. Muchas gracias.

viernes, 22 de octubre de 2010

CONGRESO ESCUELA 2.0

Durante los días 22 y 23 de octubre el ITE ha organizado el Congreso Escuela 2.0

He tenido la oportunidad de presentar una comunicación en el Taller Innovación Educativa. Os dejo la presentación y el pdf.

jueves, 21 de octubre de 2010

RADIO ESPIRAL

Una excelente idea de la Asociación Espiral, Educación y Tecnología, gracias al gran trabajo de Pilar Soro

miércoles, 8 de septiembre de 2010

LA ESCUELA CONTRA EL MUNDO



He leído recientemente este libro de Gregorio Luri en el que se exponen tesis ciertamente atractivas para todos aquellos que se manejan entre dudas y malestares varios con el rumbo que viene tomando la escuela. Se trata de un texto ameno, bien escrito, cuyas resonancias ideológicas están plasmadas comedidamente y muy alejadas de los exabruptos antipedagógicos, o antiescuela, que vienen circulando últimamente entre los profesionales de la educación.

Coincido plenamente con algunas de las afirmaciones expuestas por Luri. Sin embargo, he de señalar que con otras -tanto más cuanto su autor ha sido maestro y además profesor de filosofía- me he quedado bastante perplejo. Por último, también indicaré que la intención final de la obra, esto es, señalar que el optimismo es posible -tal como reza el subtítulo- queda a mi juicio bastante desdibujada y lejos de transmitir al lector la necesidad de ese objetivo.

Una de los aspectos más atractivo ha sido la llamada a la responsabilidad, a la excelencia y a la confianza. Digo que me he quedado gratamente sorprendido por algo que en la relación con mis alumnos y con sus padres visualizamos de la siguiente manera: a principios de curso pido a unos y a otros que recuerden la tecla que algunos radiocasetes tienen para grabar (REC y un puntito rojo). Esa tecla contendría las claves de lo básico que la escuela debe propiciar y solicitar: Responsabilidad, Excelencia y Confianza. Responsabilidad para hacer las cosas, las que debo hacer por mí mismo y las que me encargan; excelencia con la que conseguir no sólo hacer las cosas, sino hacerlas bien y cada vez mejor de acuerdo a las capacidades de cada uno; y confianza entre todos los componentes de la comunidad educativa, de forma tal que cada cual acepte de buen grado que todos están dando lo máximo de sí en relación a los otros. Me ha alegrado constatar que es posible hablar de excelencia -concepto del que huyen muchos docentes, que a menudo lo asocian a elitismo-, yendo a la raíz de las cosas, y no desvirtuando un término que ha estado devaluado durante mucho tiempo en ciertos sectores.

Otro de los apartados donde tengo bastantes dudas y en parte puedo coincidir con el autor es el relativo al constructivismo -tengo menos dudas con el nacionalcontructivismo-. Esta teoría del aprendizaje ha parecido olvidar elementos centrales del cognitivismo, especialmente los relativos a la atención y la memoria, o a los ineludibles materiales con los que se ha de construir, por no hablar del conocimiento que no es construible de manera inmediata.

Hay otros aspectos con los que no puedo coincidir. Partiendo de la necesidad de superar el activismo y la escuela progresiva, con Dewey y sus seguidores en el punto de mira, el autor carga las tintas una y otra vez contra el pensamiento crítico, la autonomía y la creatividad. Aquí es preciso señalar que uno de los grandes errores de todos aquellos que en un momento determinado describen males o ventajas de la escuela actual es que exponen sus tesis alegremente, extendiéndolas sin acotar claramente a qué etapas y niveles educativos se dirigen sus apreciaciones. Así, no sería lo mismo hablar del fomento el pensamiento crítico en primaria que en secundaria o bachillerato. Como no sería lo mismo negar la validez de la opinión -"al que me dé su opinión lo suspendo", en palabras del autor en tanto que profesor de filosofía- que negar el intercambio de opiniones en infantil y primaria, actividad que contribuye a desarrollar la expresión oral.

Me sorprende que Luri ya desde las primeras páginas comente con cierta sorna las "virtudes" de impulsar el pensamiento crítico. El autor destacaría los aspectos más negativos de su puesta en valor como los que conducen a un activismo escasamente meditado, especialmente en edades tempranas, o el que deriva en la simple y llana opinión elevada al rango de conocimiento. Avanzada la lectura del libro, se comprenden las reticencias de Luri pues identifica la práctica de dicho pensamiento con el desarrollo de actividades como resolver acertijos, o hacer crucigramas. Por otra parte, piensa que en España este ha sido objetivo central de las sucesivas reformas educativas. Sin embargo, suponer que de lo dictado por la ley se deduzca su desarrollo práctico es mucho suponer. ¿De verdad se puede decir que en la mayoría de las escuelas e institutos se fomenta ese pensamiento crítico? Yo tengo serías dudas. La deliberación y el juicio -como bien sabe Luri como profesor de filosofía- orientan el pensamiento crítico. No creo que sea una barbaridad practicar estas capacidades. Lo otro con lo que quiere identificarlo, y traído un tanto forzadamente, en efecto nada tiene que ver con el pensamiento crítico; pero eso también lo debe saber Luri. El autor sospecha igualmente del concepto de autonomía, si bien es la creatividad la que recibe sus apreciaciones más hirientes.

Las propuestas para superar las dificultades que se presentan en la escuela giran en torno a la consideración de un profesor como eje, como centro, como parte sustancial de la escuela y que trabaja de una forma metodológicamente impecable. Creo que lo que se expone es una obviedad. Sin embargo, es preciso hacer notar que el cretino profesor que hace chistes a los adolescentes de bachillerato sobre su lugar de origen o denosta públicamente las opciones políticas de los progenitores de sus alumnos, el profesor que aborrece las opiniones de sus alumnos en cuanto seres aprendientes no formados, es también el centro, sigue un método excelente (la exposición de un contenido claro y ordenado), exige REC y obtiene unos resultados aceptables. Algo, a todas luces insuficiente.

Desgrana el autor más elementos con cuya valoración no estoy de acuerdo. Yo sí creo en la Sociología de la Educación (a pesar de Fernández Enguita) y en sus estudios valiosos. También en que la escuela puede contribuir a cambiar el mundo. En la escuela progresiva y en el aprender a aprender, en la actividad como base del aprendizaje, el aprender haciendo. En los buenos maestros, que merecen ser el centro en un momento determinado, pero no a todas horas. Creo en el método, aunque también sé que no hay métodos inocentes ni manos que lo apliquen. En el silencio, en la lectura silenciosa, en los tiempos lentos, en el pensamiento crítico, creativo y cuidadoso. Pero, sobre todo, en un optimismo interior y no mediado por leyes y normas. Desconfío de los que me dicen cómo ser optimista, esto es, cómo ser -perdón por el chiste- un pesimista mal informado.

Vale.

martes, 29 de junio de 2010

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

El curso que viene impartiré la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Hoy me he levantado con la noticia de la huelga en el Metro de Madrid. Los trabajadores rechazan un recorte salarial y que su convenio se convierta en agua de borrajas. Otro tanto podría decirse de los funcionarios que han visto mermadas sus retribuciones porque así lo ha querido el gobierno.

Cuando hable de derechos y obligaciones a los alumnos, cuando les hable de relaciones laborales, de convenios, de respetar acuerdos, ¿cuáles son los argumentos que deberé poner sobre la mesa?, ¿se me notará la desconfianza?


lunes, 14 de junio de 2010

RECORTES Y FORMACIÓN


La caja fija te enseña, la caja fija entretiene y yo te digo contento: hasta la crisis que viene.
¡Hay que joderse con la caja fija!

lunes, 31 de mayo de 2010

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO


La primera vez que leí El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, supe que en realidad me encontraba ante un libro muy cercano a la educación. Tal vez solo se trataba de la mirada de un maestro que quería ver algo que no era tal.

Estos días lo he vuelto a leer con más detenimiento, teniendo presente aquella primera impresión que me produjo. Pues bien, a pesar del paso de los años -o tal vez por ello- sigo pensando lo mismo. El guardián entre el centeno dirige inevitablemente mi interpretación hacia el mundo del estudiante adolescente, con las claves de la responsabilidad y la motivación. Ese tipo de motivación que tiene que ver con el deber, tan difícil de enseñar, tan difícil de apre(h)ender, y que configura el marco de responsabilidad -igualmente difícil de construir- que ha de dirigir nuestras acciones.

Holden Caulfield es el protagonista que pasea por el borde del precipicio una y otra vez, que sale indemne porque la suerte está de su parte en esa parte de la historia. Las relaciones de amistad son falsas o no son todo lo satisfactorias que quisiera, la familia está ausente, los modelos fallan, los consejos que obtiene de los profesores son contradictorios, su desmotivación ante la vida es notable, su responsabilidad... Como puede observarse, nada nuevo bajo el sol en la vida de muchos adolescentes.

Especialmente llamativo me resulta el pasaje en el que el profesor Antolini ofrece a Holden un papel escrito, preocupado por la deriva incierta de su pupilo:

"Lo que distingue al hombre inmaduro es que aspira a morir noblemente por una causa, mientras que el hombre maduro aspira a vivir humildemente por ella".


Antolini continúa con sus consejos:

"... pero en cuanto descubras adónde quieres ir, lo primero que tendrás que hacer será tomarte en serio el colegio. No te quedará otro remedio. Te guste o no, lo cierto es que eres estudiante. Amas el conocimiento.
[...]
"...verás que no eres el primero a quien la conducta humana ha confundido, asustado y hasta asqueado. Te alegrará y te estimulará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú ahora. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si tienes algo que ofrecer. Se trata de un hermoso acuerdo de reciprocidad. No se trata de educación. Es historia. Es poesía".


Estas hermosas palabras -que encandilan al docente que las lee- no hacen efecto, sin embargo, en nuestro protagonista. La razón es la disonancia existente entre los principios y los modelos, pues ciertamente la actitud del profesor respecto a Holden resulta a la postre sospechosa. ¿Qué valor, qué incidencia tienen nuestros grandes principios, nuestros buenos consejos, nuestras actitudes honestas en ciertos momentos de la vida de un adolescente, que interpreta con dificultades los cuadros que se le presentan?

Desde mi punto de vista, la historia es el anuncio de una chispa, de un fuego que se enciende en un momento determinado, y que parece tiene que ver poco con el desafortunado deambular educativo de Holden Caulfield. Cuando su hermana pequeña le pregunta que le diga una cosa que le guste, se muestra incapaz de hacerlo. De pronto, surgen las palabras de las que también nace el título del libro [eludo, no obstante, las polémicas habidas en torno a la traducción al español y que desde el inglés podrían abocar a otras interpretaciones]:

"... me imagino que hay un montón de críos jugando a algo en un campo de centeno y todo eso. Son miles de críos y no hay nadie cerca, quiero decir que no hay nadie mayor, sólo yo. Estoy de pie, al borde de un precipicio de locos. Y lo que tengo que hacer es agarrar a todo el que se acerque al precipicio, quiero decir que si van corriendo sin mirar adónde van, yo tengo que salir de donde esté y agarrarlos. Eso es lo que haría todo el tiempo. Sería el guardián entre el centeno y todo eso. Sé que es una locura, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura".

Holden necesita una respuesta ante la provocación y acaba expresando sus intereses por extraños que puedan parecer. En este caso, nadie, ni sus padres, ni sus profesores, ni sus amigos, supieron pedirle que se mirara a sí mismo. Probablemente, tampoco habría funcionado si lo hubieran hecho. Ya digo que esta es una historia de una luz que no se sabe cuándo se va a producir. Pero una vez que ésta se ha hecho, puede decirse que se ha dado un paso de gigante. Y así, cuando se ha encontrado el motivo, no queda otra que ponerlo en práctica con honestidad. El desenlace es una decisión tomada por responsabilidad hacia su hermana Phoebe. Holden se comporta como el guardián entre el centeno. Lo que desconoce es que, sin pretenderlo, Phoebe ha actuado también como el guardián de su hermano, ayudándole a tomar un camino correcto.

A mi juicio este asunto es de enorme importancia para la educación. Más cuando hablamos de jóvenes con dificultades. Hay que creer que en un momento dado darán con su guardián, encontrarán su camino de vuelta y tratarán de actuar responsablemente. En realidad, los educadores, los padres, los amigos, seguirán realizando su aplicada labor. Pero de la luz, de la chispa, me temo que sabemos más bien poco. Queremos ser, nos creemos los guardianes, pero el verdadero guardián está oculto entre el centeno.

sábado, 29 de mayo de 2010

CIUDADANOS, POLÍTICA, CRISIS Y ESCUELA


Hace días que intento atrapar y ordenar ideas que me rondan a propósito de la crisis, la política, los ciudadanos y la escuela. No me resulta fácil. A primera vista parece otra manera de complicarse la vida, proponiendo relaciones “no aptas para menores”. Por otra parte, reconozco que he de hacerlo en un ejercicio de equilibrio socioprofesional y emocional, para no contaminar mi quehacer cotidiano. Digo contaminar porque me da en la nariz que asuntos tales como el trabajo de los políticos, la economía que afecta directamente a las familias o qué cosas sean eso de los derechos del ciudadano debieran permanecer alejadas de un aula dialogante y atenta a la actualidad, pues para eso ya están los programas de asignaturas donde se expresan, convenientemente cristalizados, aquellos conceptos que sin duda te ayudarán a interpretar el mundo, pero en cuya eficacia para transformarlo se confía cada vez menos.


Una de las razones para esa desconfianza es la inversión y perversión a la que son sometidos por parte interesada. Así, la solidaridad ya no es adhesión sino que se desarrolla por decreto impuesto; una huelga es un derecho de efectos perversos, anticuado y corto de miras; la política “se hace en las alcantarillas” [yo: y en las Diputaciones]; nunca mejor dicho: un ciudadano, (sólo) un voto; y las crisis caen del cielo cual maldición bíblica.


Me consta que hay profesionales que tratan abierta y honestamente todos estos temas y posibilitan espacios y tiempos para que sus alumnos dialoguen en torno a ellos. Hay comunidades educativas con larga tradición en el mantenimiento de actitudes críticas imbricadas con los diferentes elementos de su entorno inmediato. Mi pregunta es si en primaria y secundaria hacemos lo suficiente para entender el mundo que nos toca vivir y si ofrecemos al estudiante las herramientas y normas de uso que en un futuro le permitirán cambiarlo.


Por mi parte haré la autocrítica que me corresponde. A pesar de que llevo algunos años trabajando con mis alumnos la filosofía en el aula en primaria, rara vez se desarrollan indagaciones sobre la política y los políticos, sobre el significado del trabajo y los salarios, sobre las implicaciones del paro, sobre el significado de una huelga... Debo reflexionar sobre lo que intuyo como una cierta autocensura. ¿Se merecen nuestros alumnos que les escamoteemos la posibilidad de que hablen sobre ello desde sus experiencias cercanas? ¿Debe el profesor actuar inexorable y valientemente para promover ese diálogo?


Creímos que con la llegada de la democracia nominal estaba todo hecho. También en la escuela. Creímos que con educaciones para la ciudadanía varias estábamos formando ciudadanos libres desde el colegio. Pero en el camino hemos ido olvidando los referentes inmediatos y cambiándolos por simples acepciones que adquirieron nuevos significados no se sabe en qué momento. Entiendo que es el momento –en realidad siempre lo es– de propiciar una escuela crítica y, sobre todo, generosa con ella misma. En la escuela es necesario conocer el nombre de las cosas, pero también llamarlas por su nombre.

domingo, 16 de mayo de 2010

"CALIFICAR, CLASIFICAR, CASTIGAR"

Una expresión de malestar de un compañero respecto a la evaluación (@jlcastilloch en twitter) me ha recordado unas páginas que tenía marcadas sobre Foucault. No puedo estar más de acuerdo y mi interpretación va por ese camino: calificar es clasificar, evaluar es clasificar, comparar productos o procesos es clasificar. Es, en defititiva, colocar a cada uno en su sitio: en su clase, en sus aspiraciones, en sus proyectos... Eso, quiéranlo o no, conduce al castigo externo y visible, por un lado (expulsión del sistema, repeticiones...), y al interno y más difícil de detectar, por otro: culpa, ansiedad, depresión, inacción... Lo único que podemos hacer es minimizar el daño. Pero no sólo el que dirigimos al alumnado, sino el que nos provocamos a nosotros mismos. La evaluación es un arma de doble filo que hiere también al que la maneja. Y cada cual se cuida mucho de utilizarla de modo que no le duela (y algunos le ponen mango para jugar con ventaja). De ahí la dificultad de ponernos de acuerdo, de estandarizarla, de convertirla en el eje exclusivo (como bien se cuidan de repetir ciertos inspectores) de toda educación. Propone @jlcastilloch los tags #acogedor y #evaladebate en twitter. Es verdad, la evaluación, a pesar de la tesis de negatividad que le adjudico, ha de ser, para empezar, acogedora.

N.B.: En mi primer año de carrera, un profesor pidió que nos autoevaluáramos un examen y esa sería la nota que nos pondría. Un compañero, tan excelente estudiante como provocador y bromista impenitente, se suspendió a sí mismo a pesar de que el desarrollo de su prueba había sido brillante. El profesor no podía entender la situación: uno, "que me suspendas"; el otro, que "te tengo que aprobar". En realidad, siempre vi más apurado al profesor. Este trabajó sin mango y supo que el arma (en este caso utilizada en una situación algo absurda) se le volvía en contra.

P.D.: Absténganse los que quieran dejar comentarios del tipo "evaluación sumativa, formativa, etc. etc." Lo que nos duele no es el apellido, es lo que provoca (en unos y en otros).

lunes, 10 de mayo de 2010

MÚSICA: CREAR, COLABORAR, COMPARTIR, DIFUNDIR

Este es el resumen de una experiencia que hemos llevado a cabo en nuestro centro: Radio Araña Records. Las canciones del colegio.

Hemos tratado de pasar nuestro trabajo por nuestro "estudio de grabación" casero. Las letras de muchos de los temas se han creado colaborativamente. Aquí hemos cantado todos.

domingo, 9 de mayo de 2010

jueves, 6 de mayo de 2010

LAS FAMILIAS SE PRONUNCIAN SOBRE EL TIPO DE JORNADA

Ayer se celebraron votaciones en nuestro centro para que las familias expresaran su posición respecto a solicitar el cambio a jornada continuada. En otro post ya expliqué que en la localidad hubo una breve experiencia al respecto y que se recuerda positivamente.

La participación fue altísima: 84,7%. A favor de la jornada continuada se manifestaron el 66% de las familias; en contra, el 33%.

En el colegio nos preguntamos qué más necesita la administración educativa para regular las condiciones de elección de jornada. Al parecer, se creen depositarios de no sé qué esencias sociopedagógicas. Desde mi punto de vista sólo son empecinados, cuya actitud encaja difícilmente con decisiones democráticas tomadas por los propios protagonistas. La democracia y la autonomía, en cuestión de educación, parece ser otra cosa para ellos.

P.D.: Que me lo explique FAPAR.

miércoles, 5 de mayo de 2010

DISEÑO DE ACTIVIDADES DIDÁCTICAS

Vía jolaus descubro esta interesante aportación de Jordi Adell

miércoles, 21 de abril de 2010

LAS REDES QUE NOS ATRAPAN


Hoy quiero traer aquí una experiencia reciente, que todavía está en ciernes. No tiene que ver con la educación formal y reglada, pero sí que contribuye a que todos podamos aprender de lo que allí se está cociendo.

Se trata de una red social sobre el patrimonio cultural inmaterial de la Sierra de Albarracín (Teruel). Hemos optado por el servicio de pago de Ning (y tras la últimas noticias, con un poco de miedo en el cuerpo) para que sirva de espacio donde intercambiar información, realizar aportaciones, rememorar...; un lugar motivador, en suma, para la investigación de pequeño calado, pero de altas miras.

La respuesta de las personas interesadas va siendo importante. Si se tiene algo que contar (y es preciso señalar que todavía hay verdaderas joyas escondidas) y se habilitan los espacios para hacerlo, la gente responde. Las redes que nos atrapan desarrollan nuestra libertad.

Será preciso que pase más tiempo para valorar el proyecto, pero no me cabe duda de que nos estamos enriqueciendo entre todos. Pasen, aprendan, compartan, revuelvan (perdón por los imperativos).


martes, 20 de abril de 2010

LA IGNORANCIA


He leído hace unos días el opúsculo La escuela de la ignorancia, de Jean Claude Michéa (1999). El título es engañoso y es preciso señalar que el tema de la educación se toca circunstancialmente (aquí una acertada reseña). Del panfleto sólo me quedo con una nota a pie de página (¡ah, las notas a pie!) en la que el autor trata de aclarar el concepto:

"Entendemos por 'progreso de la ignorancia' no tanto la desaparición de los conocimientos indispensables en el sentido denunciado habitualmente (y, muy a menudo, de forma justificada), sino el declive constante de la inteligencia crítica; esto es, la aptitud fundamental del hombre para comprender a un tiempo el mundo que le ha tocado vivir y a partir de qué condiciones la rebelión contra ese mundo se convierte en una necesidad moral. Ambos aspectos no son completamente independientes, en la medida en que ejercer el juicio crítico exige bases culturales mínimas, empezando por la capacidad para argumentar y el dominio de las exigencias lingüísticas elementales que toda 'neolengua' está destinada a destruir. Sin embargo, es necesario diferenciar uno y otro tipo de ignorancia, puesto que la experiencia cotidiana nos muestra que un individuo puede saberlo todo y no entender nada. Sin duda, es lo que quería decir Orwell cuando escribe en su Diario de guerra: 'Si gente como nosotros comprende la situación mejor que los supuestos expertos, no es porque tenga poder alguno para predecir acontecimientos concretos, sino porque puede percibir la clase de mundo en que vivimos (To grasp what kind of world we are living in)'. La base epistemológica de esta distinción es, naturalmente, la imposibilidad manifiesta para reducir la actividad crítica de la Razón al simple uso de una base de datos por la que se podría navegar libremente [...]".

¿Deberíamos declarar explícitamente las bases de la ignorancia y denunciar sus expresiones más significativas? ¿Cuáles serían éstas? ¿Contribuye nuestra escuela a alejar la nube de ignorancia o, por el contrario, la expande?¿Cuál es el no-saber que nos preocupa?

Parece claro que los partidarios de manifiestos antipedagógicos (varios) no hablan de la ignorancia de la misma manera que aquellos que defienden posiciones sobre las que se fundan reformas educativas (varias). Sin embargo, unos y otros contribuyen, me temo, a dificultar la elaboración del mapa del mundo, a imposibilitar la apertura del misterio, a incapacitar al hombre para que resuelva su estar incómodo en la vida. Se hurta, por una parte, el uso de las herramientas básicas de la argumentación, algo que viene dado primeramente por un buen conocimiento del lenguaje. Pero también se abusa de conocimiento exponencialmente aumentado y, lo que es peor, rápidamente caduco. Unos se encuentran a gusto en un orden viejo, sin asumir la velocidad del cambio; otros nadan en la tranquilidad del orden nuevo sin querer mirar qué corriente los lleva. La economía liberal (un pleonasmo, que diría Michéa) ha triunfado por doquier y la ignorancia ha de tener correlación en el plan(o) educativo correspondiente. Parece como si no hubiera lugar para denunciar otro tipo de ignorancia más dañina, más perjudicial: la que encierra a los hombres en el mundo de "lo real que se nos da" sin la esperanza de obtener "lo posible a que aspiramos".

Y es que percibir la clase de mundo en que se vive e identificar las condiciones que nos llevan a entender la necesidad de la rebelión es una de las tareas primordiales en la expulsión de la ignorancia.

martes, 6 de abril de 2010

REPROGRAMAR LAS REDES, RECABLEAR LAS MENTES, CAMBIAR EL MUNDO

En su libro Comunicación y poder (2010), M. Castells, aporta interesantes reflexiones en torno al poder y las TIC. Como maestro, no puedo menos que pensar en la escuela, en el cambio que necesita, y cómo ciertas ideas nos ayudan a seguir adelante en el empeño. Ahí van algunos párrafos del capítulo Reprogramar las redes, recablear las mentes, cambiar el mundo:

"Para lograr el cambio social en la sociedad red, hay que reprogramar las redes de comunicación que constituyen el entorno simbólico para la manipulación de las imágenes y el procesamiento de la información en nuestras mentes, los determinantes definitivos de las prácticas individuales y colectivas. Crear nuevo contenido y nuevas formas en dichas redes que conectan las mentes y su entorno comunicativo equivale a recablear nuestras mentes. Si sentimos o pensamos de forma distinta, adquiriendo nuevos significados y reglas para entender este significado, actuaremos de forma diferente, y terminaremos cambiando la forma en que funciona la sociedad, bien subvirtiendo el orden existente, bien alcanzando un nuevo contrato social que reconozca las nuevas relaciones de poder que resultan de los cambios en la mente pública. Por tanto, la tecnología de la comunicación que moldea un entorno comunicativo determinado tiene consecuencias importantes en el proceso de cambio social. Cuanto más grande sea la autonomía de los sujetos comunicadores respecto a los controladores de los nodos de comunicación sociales, mayores serán las oportunidades para introducir mensajes que cuestionan los valores dominantes y los intereses en las redes de comunicación" (p.530)
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"Por supuesto, como he reiterado hasta la saciedad en este libro, la tecnología por sí misma no produce el cambio cultural y político, aunque siempre tiene un efecto poderoso de naturaleza indeterminada. No obstante, las posibilidades creadas por el nuevo sistema multimodal de comunicación interactiva refuerzan extraordinariamente las oportunidades de que nuevos mensajes y mensajeros ocupen las redes de comunicación de toda la sociedad, reprogramándolas de acuerdo con sus valores, intereses y proyectos"(p.532).

"Sin embargo, las tecnologías de la libertad no son libres. Gobiernos, partidos, empresas, grupos de interés, iglesias, mafias y aparatos de poder de todo tipo y condición se han impuesto como prioridad poner las posibilidades de la autocomunicación de masas al servicio de sus propios intereses. Además, a pesar de la diversidad de dichos intereses, este varipinto grupo de poderes tiene un objetivo común: domeñar el potencial liberador de las redes de autocomunicación de masas. Han acometido un proyecto estratégico decisivo: los cercados electrónicos de nuestra época. Así como las posibilidades de la Revolución Industrial se pusieron al servicio del capitalismo cercando los terrenos comunales, lo que obligó a los campesinos a convertirse en obreros y permitió a los propietarios de la tierra convertirse en inversoress, los comunes de la revolución de las comunicaciones están siendo expropiados para expandir el entretenimiento a cambio de beneficios y de la mercantilización de la libertad personal [...] Por eso quizás los movimientos sociales más decisivos de nuestra época sean precisamente aquellos cuyo objetivo es conservar la libertad en Internet, tanto respecto a los gobiernos como a las empresas, labrando un espacio de autonomía para la comunicación que constituye los cimientos de un nuevo espacio público de la Era de la Información" (p.533)

Los últimos párrafos contenidos en la sección dedicada a las conclusiones también son inspiradores:

"Participando en la producción cultural de los medios de comunicación de masas y desarrollando redes independientes de comunicación horizontal, los ciudadanos de la Era de la Información son capaces de inventar nuevos programas para sus vidas con los materiales de sus sufrimientos, miedos, sueños y esperanzas. Construyen sus proyectos compartiendo su experiencia. Subvierten las prácticas de la comunicación tradicional ocupando el medio y creando el mensaje. Superan la impotencia de su solitaria desesperación interconectando sus deseos. Luchan contra los poderes establecidos identificando las redes establecidas. Por eso la teoría -necesariamente fundada en la observación- es relevante para la práctica: si no conocemos las formas de poder en la sociedad red, no podremos neutralizar el ejercicio injusto de dicho poder; y si no sabemos exactamente quiénes tienen el poder y dónde encontrarlos, no podremos desafiar su oculta pero decisiva dominación.
¿Dónde puede buscarlos entonces?[...] Búsquelos en las conexiones entre redes de comunicación empresariales, redes financieras, redes de la industria cultural, redes tecnológicas y redes políticas. Examine sus interconexiones globales y sus operaciones locales. Identifique los marcos mentales en las redes que enmarcan su mente. Practique el pensamiento crítico cada día para ejercitar la mente en un mundo contaminado culturalmente, de la misma forma que ejercita su cuerpo para limpiarlo del veneno de nuestro entorno químico. Desconecte y reconecte. Desconecte lo que no entienda y reconecte lo que tenga sentido para usted" (p. 552)
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"... la mente pública se construye mediante la interconexión de mentes individuales, como la suya. Así que, si piensa de otra manera, las redes de comunicación funcionarán de otra manera, con la condición de que no sea usted solo, sino muchos, los que estemos dispuestos a construir las redes de nuestra vida" (p. 553).

Al hilo de los párrafos anteriores se me ocurren una serie de preguntas relacionadas con nuestro trabajo en la enseñanza:

  • ¿Qué tipos de contenidos y qué formas de redes van a permitir nuestro recableado?
  • ¿Qué nuevos significados y reglas harán aflorar un nuevo escenario educativo?
  • ¿Nos creemos las TIC como motor de cambio?
  • ¿Hasta dónde debe alcanzar nuestra autonomía como docentes?
  • ¿Nos hacen más libres las TIC o tan sólo nos enfrentamos a un espejismo?
  • ¿Qué contenidos, qué herramientas, qué aplicaciones contribuyen a nuestra liberación?
  • ¿Es el pensamiento crítico el verdadero eje de la reprogramación?
  • Por último, ¿cobra de nuevo vigencia la idea de que la escuela puede (y debe) contribuir a cambiar el mundo?
Tal vez en otros post abordemos algunas de estas cuestiones. Mientras tanto, procedamos a la desconexión y al recableado.